lunes, 23 de febrero de 2015

Cuando estaba a punto de rendirme






¡Fuerza y Honor!

Imaginad donde queréis estar y se hará realidad, ¡manteneos firmes!

Hermanos, lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad 

Gladiator


¿Sabes? Máximo Décimo Meridio, hoy me has hecho pensar....

Hoy te he visto dirigirte a tu fiel ejército, antes de empezar la batalla de Germania, hoy te visto emocionar a tus soldados, he visto como te vitoreaban, su admiración, su disciplina y su lealtad. Te he visto imprimirles valor, esperanza, fuerza, honor, te he visto hacerles sentir grandes, valientes y orgullosos, hoy he visto que los líderes existen mucho antes que su inventor.

Te he visto elegir el infierno antes que la traición.
Te he visto luchar con honor por lo que amas y perderlo.
Te he visto desgarrarte por la pérdida y caer exhausto de agotamiento y dolor. 
Te he visto herido, decepcionado, maltratado, humillado, esclavizado. Te he visto en el infierno, pero ni por un solo momento he viso que hayas  perdido tu valor como persona, como guerrero y como hombre.

Te he visto aceptar tu suerte y luchar cada día contra todo lo que no dignifique a una persona. 

He visto tu corazón herido de muerte, pero aun así lleno de nobleza, bondad y compasión.

He visto a un hombre que se ha ganado el respeto y la admiración allá donde ha ido.
He visto a un hombre decepcionado por la corrupción y traición pero firme con sus convicciones y sus propósitos.
He visto a un guerrero luchar con honor.
Te he visto defender la vida y la justicia.
He visto tu compasión.
He visto a un hombre aclamado por el pueblo y temido por los soberanos.

¡He visto tu victoria!

Y sí, Máximo, me has hecho pensar….

Cualquiera podemos ser Máximo Décimo Meridio, Comandante de los Ejércitos del Norte, General de las legiones, leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio, padre y marido, fuerte, valiente, ganador, en plena gloria, reconocido y amado por su César, fiel, feliz de su victoria y de su reconocimiento, con su máximo anhelo concedido, volver a casa junto a su mujer y su hijo.

Si cambias “Máximo” por tu nombre, si dónde pone “Comandante” y “General” pones tu profesión y dónde dice “César” tu empresa…. te puedes ver a ti mismo, en tu máximo esplendor, un buen trabajo, prestigio profesional, una buena situación económica, estabilidad, alegría, felicidad….

Máximo Décimo Meridio, un leal General hispano del ejército de la Antigua Roma, traicionado por Cómodo, el ambicioso hijo del emperador, que se hace con el trono asesinando a su padre.

Máximo, un ganador en su momento de gloria, con una vida perfecta, lo tenía todo, pero en un momento tuvo que elegir  entre continuar con ella o arriesgarse a perderla, el precio era traicionar su lealtad y a su corazón.

A veces la vida te pone en esa tesitura….

Difícil elección de desmedidas consecuencias… 

Forzado a convertirse 
en esclavo

Gánate a la gente, le dijo el lanista y conseguirás tu libertad.

Sí, al igual que la de Máximo, tu vida cambió de rumbo y te ha mostrado una realidad que desconocías y que nunca hubieras ni siquiera imaginado...

Si has estado a punto de rendirte...

¡Mírate hoy!

Mírate dirigiendo tu fiel ejército en plena batalla, mírate emocionando a tus soldados, mírate cuando te vitoreaban, siente su admiración, su disciplina y su lealtad. 
Mírate imprimiéndoles valor, esperanza, fuerza, honor, mírate haciéndoles sentir grandes, valientes y orgullosos, mírate como un gran ejemplo de líder, ese que está en tu esencia desde el origen de los tiempos. 

En el corazón está el secreto.

Mira dónde estás y cómo has llegado, sólo eso, ¡mírate! Pero mírate orgulloso y sonríe porque tu nombre es Gladiador  y… al igual que a Máximo, ¡tu lucha, tu corazón y tus valores te han llevado a la victoria!

¡Fuerza y honor!

Imaginando dónde querías estar, se ha hecho realidad porque te has mantenido firme. 

¡Lo que hacemos en esta vida, tiene su eco en la eternidad!



Esther de Paz